Aunque estemos en otoño y empiecen a bajar las temperaturas no nos tiene que impedir salir  y sacar nuestra cámara para un día de fotos, o alguna buena sesión.

Lo primero que tenemos que hacer es planificar nuestro día de fotos, buscar el lugar idóneo, si va a estar lejos, como nos desplazaremos, etc., y algo importante que no se nos debe olvidar es mirar que tiempo hará. El día de antes nos hemos cerciorado de que nos hará sol, perfecto. Preparamos todo nuestro equipo, objetivos, filtros, baterias, tarjetas, etc. Lo dejamos todo listo. Nos levantamos de la cama de un salto, corremos las cortinas y…..horror!!! Está nublado, ¿qué hacemos ahora? ¿Posponemos la sesión? ¡Eso nunca! Continuamos con lo planeado.

Cuando empezamos en la fotografía es normal pensar que los días con mucho sol son los mejores, también lo pensaba, pero esto no es del todo cierto, al menos desde mi punto de vista. Es cierto que es más agradable pasear con sol, luego siempre podemos disfrutar de alguna terraza o tomarnos algo sentados en el césped. Pero tenemos que tener en cuenta varias cosas a la hora de hacer fotos con sol:

  1. Las sombras serán más duras.
  2. Tendremos muchísima luz y esto podría hacernos usar algún que otro filtro, aunque siempre podremos cerrar el diafragma, pero si buscamos ciertos efectos será más complicado.
  3. Si nuestro modelo esta de cara al sol podría incomodarle bastante.

Por el contrario en días nublados tendremos ciertos beneficios:

  1. Las sombras no serán duras, tendrán cierto degradado.
  2. Podremos conseguir con un modelo cierto sentimiento en las fotografías
  3. No molestará tanto el sol a nuestro modelo.

Pero también hay cosas buenas, hay ciertos efectos que se pueden realizar con sol, podemos buscar sombras entre los árboles y crear bonitas figuras con estas sobre nuestro modelo, por ejemplo.

Podemos buscar un contraluz, y crear siluetas, o dejar el sol detrás de nuestro modelo.

Como veis no todo es malo en un día soleado.